prueba de lluvia
Una promesa de que una oferta no aceptada será renovada en el futuro.
Este término proviene del béisbol, donde en la década de 1880 se convirtió en práctica ofrecer a los espectadores que pagaban un cheque de lluvia que les permitiera ingresar en el futuro para un juego que se pospuso o finalizó temprano debido al mal tiempo. A principios del siglo XX, el término se transfirió a boletos para otros tipos de entretenimiento y más tarde a un cupón que daba derecho a un cliente para comprar, en una fecha posterior y al mismo precio, un artículo de venta temporalmente agotado.
Fuente:
Diccionario Urbano, 31 de mayo: Ilusión Poptical